viernes, 16 de noviembre de 2007



Amor de tarde



Es una lástima que no estés conmigo


cuando miro el reloj y son las cuatro


y acabo la planilla y pienso diez minutos


y estiro las piernas como todas las tardes


y hago así con los hombros para aflojar la espalda


y me doblo los dedos y les saco mentiras.


Es una lástima que no estés conmigo


cuando miro el reloj y son las cinco


y soy una manija que calcula interes


eso dos manos que saltan sobre cuarenta teclas


o un oído que escucha como ladra el teléfono


o un tipo que hace números y les saca verdades.


Es una lástima que no estés conmigo


cuando miro el reloj y son las seis.


Podrías acercarte de sorpresa


y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos


yo con la mancha roja de tus labios


tú con el tizne azul de mi carbónico.
// Mario Benedetti.

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