
Algunas personas tienen un don especial, una especial habilidad para transportar burbujas y sueños en sus bolsillos, y armarlos donde les plazca. Así, de repente pueden sentarse en una plaza, elegir Su sitio desde donde su visión particular les permita apreciar al mundo como tan solo ellos pueden verlo. Y es allí, justo en ese momento cuando deciden crearla. A veces, nosotros, la gente normal podemos darnos el lujo de compartir ese momento, y solo hace falta recostar mi cabeza en tu pecho y dejar que me abraces para sumergirme en la maravilla de que el mundo deje de girar. Un rato, solo un rato, un momento quizas, escuchando tus latidos y ver al tiempo congelarse... sin que haga frío ni calor, solo ese bienestar de sentirme un ratito tuya, en ese mundo privado que inventas para los dos. Y ya no importa la gente alrededor, porque no nos tocan, sus voces , risas solo son la banda sonora que acompaña ese moemento, tan tuyo, tan mio, tan nuestro. Y la vida sigue alrededor, pero casi no lo notamos, los autos van y vienen, los trausentes, las bicis, los niños, la ciudad sigue una vez más su propio ritmo, salidas y puestas de sol interminables se fatigan en la eternidad, de ese instante en donde por fin dejamos de pensar!. Y nada más importa porque el resto del planeta no puede penetrar, en ese espacio privado que ha tu antojo sabes crear, porque no conoce tu secreto, y ahí sentados siento que puedo reir, y tambien puedo llorar, por alguna extraña razón me das algo más que tranquilidad. Creo que es porque tenés, ese don, ese toque tan mágico y a la vez irreal, que un amigo tuvo la certeza de llamar, la capacidad con la cual solo un payaso puede lograr, en la punta de su nariz, la felicidad concentrar.











