lunes, 22 de octubre de 2007

Camino de lluvia



Hoy salí a caminar, sinceramente no era mi intención salir de casa con un día así...pero las obligaciones a veces nos empujan a hacer cosas que preferiríamos dejar para otro momento.
En el mismo momento que puse un pie en la calle, empezó a llover; lo más lindo del día, la mañana ya lo había disfrutado, asi que ni siquiera fui capaz de protestar.
Me subí al colectivo, escribí un mensaje de texto... era uno de esos días donde necesitaba escuchar, o leer en este caso, algo lindo, algo que no me hiciera sentir tan sola.
Mientras llegaba iba mirando como el cielo empezaba a despedazarse encima mío. Me encanta mirar llover, tanto que no quería bajarme solo para poder seguir observando. Llegue a mi parada, bajé del bondi, me abrigue un poco y empecé a caminar. Fueron las mismas ocho cuadras de siempre, pero a la vez diferentes... interminables.
Por alguna razón que todavía no hallé disfrute de cada paso, ¡ y era el mismo camino que transito TODOS los días desde hace dos años!. Caminé despacio, disfrute la lluvia que me pegaba en la cara y que a pesar del clima no estaba fría. Era diferente. No me crucé ni un alma en todo mi trayecto ese día, y eso también fue algo que disfrute, porque nada ni nadie me distraía, y comencé a pensar.
Y me acorde de muchas cosas, cosas que pasaron, de cosas que había dejado atrás, algunas a medio enterrar, de verdades que ya sabía, pero que por alguna razón no podía recordar, de tiempos agridulces que aun hoy, me hacen llorar. De sueños que no fueron, de eternas esperas, de traiciones, de risas.
Me acorde que una vez estuve “enamorada” y que un día decidí partir para crecer, que amaba el mar y a la poesía. De amigos a los que nunca mas llame, por no poder decir, Sí, perdí..De lo lindo que se veían los relámpagos en el cielo y de cómo a su vez me aterraban esas tormentas. De todas esas noches que me cuidaste, de mis reclamos, de tus buenas mañanas y tus mejores deseos.
De que una vez leí algo llamado El Alquimista, de que me prestaste tu mundo de a ratos, que solo un minuto toqué el cielo con las manos, para caer a lo mas hondo un instante después. Cosas que nunca me perdonaste, y que yo no te perdone. Qué lo que pasa una vez puede que jamás ocurra de nuevo, pero que lo que pasa dos veces seguramente ocurrirá una tercera.
Frases de canciones, dardos envenenados que tantas veces nos tiramos. Que si amas a alguien déjalo libre, si vuelve a ti es tuyo, sino nunca lo fue. Que me arrepentí, que me amaste y no volviste. Que no te olvido. Que te espero en secreto. Que todos lo saben. Que en el amor y la guerra todo se vale. Que te di más de lo segundo que de lo primero, pero que valió la pena. Que nada es imposible. Que los sueños nos dan alas, que lloro cuando te nombran. Que por vos aprendí como Vivir, como Existir, como Sobrevivir, y como Resistir, y que en nada se parecen.
Me acorde que existen infinitas formas de amar, que el tiempo todo lo cura, pero que a veces no es “un factor determinante”. Que todo llega y todo pasa. Que la lluvia lava las culpas pero que deja huellas imborrables. Que siempre estás aquí, aunque nunca estás presente. Que la Soledad es mala consejera, y no siempre el mejor camino, aunque también una buena amiga. Que los sentimientos no se van, no se pierden, no se olvida. Solo trasmutan. Que todo vuelve. Que sos parte de mi, casi a la par de mi misma. Que tengo mucho amor para dar, muchos mas para recibir. Y que HOY, mi elección es otra.
Me acorde que alguna vez leí, que nadie llega a tu vida porque si, que todos tenemos el deber de dejar una enseñanza, que todos nos tocan por algo. Que en todos hay cosas buenas para rescatar, para aprender, para sonreír y hacer sonreír, para llevarse.
También me acorde, y llorando esta vez, que dos veces dejé todo por vos, y que vos también dejaste mucho por mi, pero que no nos basto. Que las cosas no salieron como esperábamos, y que aún lo sufro.
Pero me di cuenta de un gran error, esto también lo sabía, desde hacia mucho muy adentro mío; pero formaba parte de esas verdades que quería encontrar y no podía recordar, porque buscaba en todos lados, menos en el lugar indicado, dentro mío.
Ayer le dije a un ángel muy sabio: “ todo vale en la búsqueda de la felicidad”, siempre y cuando para lograrla no se cause dolor a otros. Y ese ser estuvo de acuerdo, porque ese el gran secreto de todo. Que todo vuelve.
El precio que pagamos por nuestra felicidad fue y es alto, pero coherente. Ya dije que valió la pena...y que todo vuelve también.
Todo esto pensé en cuanto?? ¿ocho cuadras??, son cosas que sabía hace mucho, que todos sabemos desde hace mucho, pero que recordé con la lluvia. Todo por una tarde de lluvia muy parecida a esa...pero diferente, y no es que todas se parezcan!!! Es que estas fueron especiales.
También concluí muchas cosas, que dos veces dejé todo, y que lo haría una tercera, y una cuarta vez, y mil veces más si fuera necesario....pero a pesar de sufrir tu ausencia, hoy no lo haría. Infinitas veces trate de que no existieras en mi vida, de borrarte de un plumazo, de olvidarte..de dejar de sentirte. Tanto lo intenté que me olvide de hacerlo, y hoy decidí dejarlo, porque descubrí que era mi única salida.
Y sin querer, hice lo que dije que iba a hacer, me fui para crecer. Solo un poco, y muy de a poco, pero comencé otro camino. Un camino de lluvia que no se a donde me llevara, pero se que esta vez yo estoy primero, y no se trata de olvidarte, de quererte, de perderte. Se trata de buscar lo que me hace falta, algunas cosas cambiaron, otras no tanto. Algunas por elección, otras no tanto, pero también se lo que no decidí cambiar, a pesar de todo, porque definen mi identidad, mi yo, lo que una vez tanto amaste y hoy amo yo.
Bienvenidos a mi Alma, esta es mi historia.


1 comentario:

Anónimo dijo...

esta en la propia necesidad del poeta desauciado el escribirte,el entender esas ocho cuadras...la lluvia,el bondi y los enrosques del cerebro en momentos tan pequeños e infinitos como el amor y la felicidad,de saber lo q uno siente.